Como canciones
tus palabras el recuerdo
me amanece

viernes, 10 de abril de 2009

La carretera

La carretera era estrecha llena de agujeros, podía ser una carretera africana cualquiera. Unas decenas de metros mas adelante, unos sentados, otros de pie charlaban y reían un grupo de muchachos. Quien sabe cual era el tema. ¿Chicas? ¿Fútbol? Supongo que cualquier tema común a muchachos de esa edad.
El mayor de todos, apenas tendría 18 años se mantenía un poco separado del grupo, los miraba y sonreía, con una sonrisa llena de interminables dientes blancos, una sonrisa que inspiraba confianza, a la cual deseas estrechar la mano y ser su amigo.
Tan agradable era la escena que al principio no se reparaba en dos figuras oscuras, puestas de rodillas y con las manos atadas a le espalda. Mayores que cualquiera de los muchachos que reían un poco mas allá, dos hombres, uno de ellos tenia la mirada perdida, la cara seria como contraída, el otro no paraba de hablar, llorar, y suplicar a los muchachos.
Uno de los muchachos, paro de reír, no era ni el mas joven ni el mas mayor ni el mas alto ni siquiera el más alegre, o triste, se separo del grupo. Como una leve ráfaga de viento se oyeron dos descargas del fusil de asalto, y las dos figuras arrodilladas desaparecieron en la maleza de la cuneta.
El muchacho volvió a al grupo y continuo las risas en compañía de sus amigos. Todos seguían riendo, nadie había reparado demasiado en lo ocurrido.
Todos no, el mayor, el de la bella sonrisa, ya no sonreía, solo miraba. Miraba al muchacho que había dejado de reír por un momento.
Le miraba
Había decidido cual seria su próxima víctima

Septiembre 2003

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