Como canciones
tus palabras el recuerdo
me amanece

miércoles, 17 de marzo de 2010

La laguna

Ya le había pasado alguna vez en el pasado, de forma esporádica, y no le dio importancia, solo seria una manifestación más del stress

Esa laguna mental, el tiempo vació, el no saber como había llegado hasta allí, no le dio mas importancia que un leve despiste, causado por al tensión del trabajo.

Si se preocupo algo mas, aquella mañana que le despertó el teléfono. Para el era una mañana de sábado. Y cuando reconoció la voz de su segundo al otro lado del hilo pensó: “este esta de coña, me esta gastando una broma”

- Hola, ¿estas bien? – había preguntado la voz por el teléfono
- Si, ¿pasa algo? – pregunto al principio extrañado y divertido
- No nada, pero como no has venido a trabajar
- ¿Es que había que ir hoy? – respondió mas extrañado todavía
- Claro, ¡no te jode! Como todos los lunes.
- ¡Anda ya! Cachondo – y colgó

Solo cuando puso la radio, se dio cuenta de su error, realmente era lunes

Se vistió a toda prisa y se largo al trabajo.

En el taxi de camino, cavilaba en lo ocurrido, pensó que había dormido todo el fin de semana, estaría cansado, dormía siempre tan poco.

Mas le costaría explícalo, así que no hizo mucho esfuerzo, “Me he dormido” dijo, y que interpretaran lo que quisieran

Solo volvió a pensar en ello de forma seria, cuando llego a casa esa tarde, ya estaba todo en orden, tal y como lo dejaba la señora que le limpiaba, pero cuando fue a la nevera a sacar algo de comer, faltaban cosas, en realidad estaba casi vacía, y eso que había comprado el viernes.

Pero tampoco le entretuvo mucho tiempo, el misterio

Un tiempo después, llego a casa de su madre una tarde

- Mama, no encuentro las llaves que me pediste
- Pero si me las trajiste ayer – respondió la madre extrañada.
- ¿Ayer? Pero si llevo buscándolas todo el día
.- Si ayer, ¿no te acuerdas?, vaya despiste que tienes, no te centras

No recordaba nada, y se asusto, ya no era una laguna de minutos, ni que hubiera dormido 48 horas, no recordaba nada de la visita del día anterior, ni de lo que había hablado con su madre, ni de nada, simplemente en su cabeza no existía.

Al menos el día cuadraba, era un miércoles, y el sabia que era un miércoles

Pero ya si estaba asustado, durante un tiempo, siempre al acostarse repasaba lo sucedido en el día, como un ejercicio de memoria, y al levantarse se tiraba como un poseso a comprobar la fecha.
Y durante ese tiempo se obsesiono un poco, pero como no volvió a ocurrir, lo achaco al stress de esos tiempos.

Y aparte de lagunas de pocos minutos, como no saber como había llegado a casa, o cualquier sitio. No tenía importancia para el. No afectaba a su vida

A veces también olvidaba conversaciones, pero nada importante, tampoco le hacia mucho caso al tema.

Se caso, tuvo un hijo, y todo siguió normal

Hasta que un día, parado en un semáforo, se dio cuenta de que no sabía donde estaba,
- ¡Joder! Me volví a despistar” – pensó

Así que miro a la esquina del edificio mas cercano a ver si reconocía la calle,

- ¡Ostras! Que escudo mas raro, pero si pone Oviedo

Y le entro pánico y estupor, del que solo salio cuando el conductor de atrás toco el claxon para que se moviera. Busco donde aparcar, y se paro.

¿Cómo había llegado allí?, ¿Y por que?, ¿Cuanto tiempo había pasado?

Y se dio cuenta también, que tampoco reconocia el coche, ese no era su coche, aunque era de su estilo.

Miro en la guantera...

- Pero si esta a mi nombre – el pánico ya era completo

Sonó un móvil en su bolsillo, lo saco y tampoco lo reconoció. !Pantalla en color!

Decidió no cojerlo, además el nombre de Susana, que aparecía en el visor tampoco le decía nada. Lo dejo sonar

Insistió, por dos veces mas, y la tercera lo cojio

- Diga – contesto muerto de miedo
- ¿Porque no cojes el teléfono?, ¿cuando vas a venir a casa? – respondió la tal Susana, la cual, su voz, no le sonaba
- ¿Perdón? – respondió
- ¿Que donde estas? – volvió a preguntar la voz irreconocible
- Disculpe, creo que se ha equivocado - respondió
- ¿Rafa? ¿Te pasa algo? – dijo ella

Nervioso como nunca lo estuvo, no era capaz de dar con al tecla de apagar ese móvil, y cuando lo hizo, lo desconecto

Se bajo de ese coche que no conocía, y se puso a andar por calles extrañas.

Comenzó a llover

Y seguía caminando, sin rumbo, totalmente aturdido, buscando respuestas en su mente.

Por un momento se le ilumino el cerebro,

- Claro joer, la cartera

Echo mano de la cartera y fue peor, El DNI si era el suyo, pero era lo único ¿esa tarjeta del BBVA a su nombre? Si el nunca tuvo nada en ese banco, ¿Y la fecha? Expedida en 2009, pero si estamos en 2004.

Decidió buscar una cabina, llamaría a su mujer, pero no se sabia el teléfono

- Mierda de móviles, ya no recuerdo ningún teléfono - maldicio

Así que llamo a único número que se acordó, a su madre

Y cuando le contesto, sintió alivio, era su madre, su mama

- Hola mama – dijo como un niño herido
- Hola hijo – respondió ella
- ¿Que tal todo?
- Bien, preparándolo todo para cuando vengáis
- ¿Ir a donde? – pregunto mientras le volvía el pánico
- Aquí, a Madrid, ¿donde va ser?
- Yo vivo en Madrid, - solo se le ocurrió contestar
- ¿Que? – Volvió a decir su madre - ¿te ocurre algo? ¿Has discutido con Susana?

Colgó

- Otra vez la dichosa Susana…

Se sentó aturdido, miraba a su alrededor, desde la altura del suelo, todo le parecía irreal estaría soñando, si era eso, un sueño, una pesadilla. Se tumbo en la brillante acera y cerro los ojos esperando despertarse.

Alguien le zarandeo un poco, y oyó:

- Oiga, ¿le pasa algo? ¿Necesita ayuda?

Abrió los ojos y vio un guardia inclinado sobre el

- ¿Ha bebido usted? – volvió a preguntar el guardia

Negó con la cabeza

- ¿Quiere que llamemos a alguien?

Volvió a negar y cerro los ojos otra vez, solo quería abrirlos cuando lo que viera fuera reconocible.

Y además se sentía mareado, muy mareado.

Cuando volvió abrir los ojos, solo vio dos fluorescentes sobre su cabeza, y sintió olor a hospital

Su mente trabajaba a toda velocidad.

- Eso es, he tenido un accidente, me he dado un golpe, todo ha sido una alucinación.

Se empezó a palpar el cuerpo para ver si tenía alguna herida, o golpe, sin atreverse a moverse mucho, por si estaba herido de veras.

Y oyó otra vez la voz de la chica del teléfono, la alucinación seguía, se incorporo y al mirar en dirección a la voz, vio a la chica, y la reconoció

Aunque solo había visto de ella una pequeña foto en la “ventanita” del messenger, supo quien era la tal Susana

Era alguien de internet, hacia una semana mas o menos que le conocía, había hablado un par de veces con ella. ¿Pero eso fue en 2004 o en 2009?

Su ultimo recuerdo antes de la pesadilla, era saliendo de su trabajo, camino de su casa, en Madrid…

….

Durante el tiempo que estuvo en el hospital, y a pesar de las muchas pruebas que le hicieron, de las veces que el contaron la historia de esos cinco años, de las fotos que le enseñaron no consiguió recordar nada, así que le dieron el alta con un escueto “amnesia temporal de origen desconocido, seguir por psiquiatra, y/o neurólogo”

Los llantos de Susana, a quien seguía sin conocer, no le afectaron en absoluto, se volvió a su Madrid, a su casa, o mejor dicho a la casa de su madre.

No lamentaba los cinco años perdidos, simplemente no existían, no habían pasado, igual hubiera podido dormirlos

No echaba de menos nada, salvo a su mujer, a quien quería como el día que salio de su trabajo, y se borro todo, pero que ya no era su mujer, Y sobre todo a su hijo, quien veía solo cada 15 días, un fin de semana si, y otro no, Lo que mas lamentaba era que se había perdido verlo crecer. Cinco años en la vida de un niño que tenía cuatro cuando su vida se esfumo, es toda una vida.

Una cosa nueva hacia con meticulosidad, con obsesión maniática, todos los días, todos, escribía de forma exacta lo que había hecho esa jornada, y lo imprimía, tres veces.

Y una de las copias siempre iba con el

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