Como canciones
tus palabras el recuerdo
me amanece

viernes, 26 de marzo de 2010

The hangover

Iba tumbadito en el suelo de la parte trasera del Landrover, en algún lugar entre Piedrahita y Hoyos del Espino, durmiendo tan augustito, cuando el frenazo me lanzo hacia delante

- ¿Que pasa? – pregunte de muy malos modos
- ¡Ay Dios! ¡Ay Dios! – exclamaba de forma continua la chica que se sentaba al lado de la conductora
- ¡He atropellado algo! – respondió la conductora
- ¿De dos o cuatro patas? – volví a preguntar desde mi nube de estupor
- Un animal o algo así – respondió ella
- Pues nada, arranca y sigue – dije volviéndome a acurrucar el suelo
- ¿Pero no vas a bajar a ver que era? – dijo la conductora pasando del susto al enfado
- Pues no
- ¡Serás capullo!
- ¿Era grande o pequeño? –
- Grande –contesto ella
- Pues puede ser o una oveja, o un perro, lo cual me daría mucha pena, o un jabalí. que podría estar solo herido y paso de salir -
- ¡Que te bajes oooostia! – grito la conductora

Me baje

El aire era frió, muy frió, pero apenas me despejo algo. Permanecí un tiempo allí de pie tratando de acostumbrarme a la oscuridad solo rota por la luz roja de los faros traseros

Sentía la mirada de las dos chicas fija en mi, pero no me movía.

Solo reaccione algo al levantar la vista y ver la luz turquesa que se recortaba en las montañas, anunciando que amanecía.

Seguí parado mirando el horizonte, que cada vez era menos turquesa y mas naranja.

- ¿Ves algo? – oí que decían dentro del coche

Hice un gesto negativo, y con la mirada pasmada en el horizonte continue

La luz era cada vez mas intensa, ya no tenia frío, se empezaba a vislumbrar los perfiles de los matojos de borde de lo que en aquellos tiempos llamábamos carretera, y ahora ni llegaría a camino.

Cada vez había mas luz

Cada vez sentía menos frío

Y entonces ocurrió, entre dos montañas, apareció el rayo, rojo, penetrante, implacable,

Entro por mis ojos, recorrió mi cerebro, y entre un intenso dolor sentí como se me licuaba.

Con las manos en los ojos me volví a toda prisa al coche, con la cabeza partida de dolor

Pedazo de resaca tenía.

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