Como canciones
tus palabras el recuerdo
me amanece

viernes, 21 de agosto de 2009

Mi anterior relato, puede a alguien le suene, puesto que en el África Oriental allá por los década de 1820 hubo un suceso parecido.

La pareja de novios misioneros William Cool y Luis Joseph Cobbler y la esposa de este último Federica, se establecieron en la zona de los Aberdales, con el noble y desinteresado fin de convertir a la Fe verdadera, los paganos del lugar.

Una tarde mientras los dos novios misioneros contemplaban una bella puesta de sol, bueno en realidad solo la contemplaba uno, un león, que no se llamaba Pedro como el oso de la anterior historia, sino Mariano, los devoro, lo que quedo de ellos se lo comieron las hienas, lo que dejaron las hienas, se lo comieron los buitres, y lo que dejaron los buitres… bueno no dejaron nada.

La desconsolada viuda Federica. Ante la certeza del futuro que le aguardaba se dijo, “Lo que se ha de comer Mariano, que lo disfruten los que estén mas a mano” o en su lengua sajona, “What one has to eat Mariano, that enjoy more to hand”

Y así hizo, se dirigió a la tribu mas cercana, con el fin de vivir como una mas bajo ellos. Los Papi-chalanuestra, tribu de origen bantu, de costumbres pacificas y nocturnas, amantes del contacto humano, o mejor dicho del contacto con humanas. Todo lo contrario que sus vecinos, los Metiro-tosemenea, que no hacían distingos. En lo que coincidían ambas tribus era en sus grandes lanzas.

Allí la cándida Federica permaneció por espacio de 5 años, al cabo de los cuales los amables indígenas, repararon en ella, y decidieron hacerla suya, quiero decir, nombrarla miembro de la tribu, Le dieron el nombre de Fo-ma-na, que en su lengua quería decir: “esta tía es insaciable” Las noticias de este acontecimiento llego hasta nosotros a través de las viejas leyendas que se contaban por la sabana referentes a una “Nin” (doncella en bantu) Fomana, que fue la perdición de la tribu legendaria de los hombres de 3 piernas, también llamados, Trípodes.
Otra leyenda dice que la famosa tribu desapareció causa de un demonio que trajo una mujer blanca. Demonio que los massais dieron el nombre Gono-Ra , que significa en legua nilotica, antepasada de la lengua massai “como me pica ahí”. Pero esto esta menos documentado.

La siguiente noticia que tenemos sobre la dulce Federica, fue su viaje de regreso a la metrópoli, y su establecimiento en las afueras de Londres, acompañada de sus tres hijos, fruto del dicho viaje, a bordo del veloz bergantín de su Majestad Británica “Lightning”, que tardo cinco años en realizar la travesía, aquejada la tripulación de un extraño mal, que les impedía levantar las vergas.

Naturalmente esto provoco la realización de una encuesta, por parte del almirantazgo, que quedo cerrada, después de relatar el capitán del navío, lo penoso de la travesía, debido al continuo enredo que producían las nalgas marinas.

Los 3 vástagos, quizás debido a su nacimiento marinero, tenían nombres curiosos, Entimon, Enbabor, y Porpopa. Según contó alguna vez su madre estos nombres tenían que ver con el lugar donde fueron concebidos, salvo la única chica, Porpopa, que no era por el “donde”, sino por el “como”

Como la sensible Federica, no tenia unas rentas suficientes, se vio obligada a dejar a su hijo mediano, Enbabor, en un orfanato, sirviendo este, como inspiración para uno de los personajes de Dickens en su obra Oliver Twist. Se puede ver este personaje, en la película dirigida por David Lean en 1948, (tercera mesa de la derecha, niño cayéndole los mocos).

Como esto no fue suficiente, la pobre Federica tuvo, esta vez con mas alegría, que dedicarse a recibir caballeros en su casa, a los cuales a cambio de una módica cantidad de dinero, les mostraba sus experiencias africanas.

Después de esto el rastro de la familia se pierde en una burguesa niebla, y la siguiente noticia de ellos se remonta a un nieto de Federica, que al mando de una compañía de infantería durante la batalla del Somne fue el que mas espacio recorrió, aunque en sentido contrario. Lo cual le valió un homenaje compuesto por 12, fusileros, que le pusieron sendas condecoraciones de plomo en su pecho.

Y después de esto nada mas se tiene constancia de los numerosos descendientes que a buen entendedor habría.

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