Como canciones
tus palabras el recuerdo
me amanece

jueves, 25 de junio de 2009

Amarillo tostado
Olor a decencia
Con cebolla

…..

Siempre que un grupo de españoles pasan mas de 10 días en el extranjero, se produce la misma enfermedad, la misma necesidad, es algo irremediable, todo el mundo sabe que va a pasar, es la maldición de la: ¡Tortilla de patatas!.

Sea el lugar que sea, desde las selvas amazónicas, al desierto, desde Nueva York a un suburbio de Delhi, alguien, tal vez el mas inconsciente de los compatriotas, dice la frase maldita, “me comería ahora una tortilla de patatas”

Y el drama esta servido

Primero la búsqueda de los ingredientes, parece fácil, pero... no veas lo complicado que es encontrar una cebolla que se pueda calificar de tal, en Nebraska.
Pero si como un furor interno que no se puede contener nos lanzamos a la búsqueda salvaje de los huevos, las patatas, el aceite, un aceite que pueda pasar, tortillas con aceite de coco, como que no.
Luego el problema de la sartén, a ver donde se saca una sartén como dios manda. Pues también se consigue. Todo sea por la patria, o mejor dicho por la tortilla

Y por fin, después de mucho esfuerzo, sin sabores, sobornos, y hasta vender el propio cuerpo por un poco de aceite de oliva, esta todo reunido.

Y comienza la primera discusión, dos bandos, irreconciliables, feroces, dispuestos a morir por imponer su criterio. A un lado los partidarios de la tortilla con cebolla, al otro los de “sin cebolla”.
Miradas asesinas, padre contra el hijo, mujer contra marido, amigos que ya nunca lo volverán a ser.

- Como no pongáis cebolla me largo y me llevo la sarten, ¡Hala!
- Como eches la cebolla te chafo los huevos – los propios que los de la tortilla son sagrados.

Solución, dos tortillas, pero entones empiezan nuevas guerras, yo cuajada, yo no, yo las patatas gruesas, a mi finas, mas sal…

Resultado, nadie se habla, y una mierda de tortilla.

Siempre es lo mismo, siempre la tortilla, siempre España

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