Como canciones
tus palabras el recuerdo
me amanece

domingo, 20 de noviembre de 2011

Blatella Germanica

Se coló a hurtadillas en su cocina, porque ya era solo eso, su cocina, había sido expulsado por Ella.

Hoy lo haría. Hoy terminarían sus noches en vela.

Noches pensando, que haría Ella, que comería, por donde discurriría su cuerpo, donde posaría su boca.

Le sorprendería.

Se sentó en una esquina, en la oscuridad, tan solo en sus manos, dos objetos, una linterna, y el frió instrumento, que daría fin a su obsesión. El pasaporte para el descanso.

Mientras esperaba que llegara, trato de espantar de su mente, toda idea, quería tener todo su cerebro, sus sentidos, sus músculos en la terrible tarea que se había impuesto.

Los sonidos de la noche se agolpaban en sus oídos, el zumbido del frigorífico, el lejano grifo del jardín que siempre gotea, el escándalo tenue de un cuerpo moviéndose, cambiando de postura un colchón ya desconocido para el.

No los quería escuchar, solo quería tener oídos para llegada de Ella.

Por fin, a la esquiva luz naranja de las insolentes farolas urbanas distinguió su cuerpo.

No podía dudar, lo tenia todo calculado, cada movimiento, como la acorralaría… cada golpe, cada impulso.

Encendió la linterna, y al ver la luz Ella, por un momento se paralizo, el miedo recorrió su menudo cuerpo. Unas milésimas de segundo tal vez , pero enseguida trato de escapar, tarde, muy tarde, El ya tenia el instrumento mortal sobre Ella.

Descargo un golpe, y luego otro, sin compasión, sin emoción, ni siquiera la mirada de pánico de Ella le hicieron dudar, estaba decidido, tenia que morir.

Dos golpes, no hicieron falta mas, Ella dejo de respirar.

Contemplo por unos segundos su obra, el cadáver de ella reposaba sobre los azulejos azotados por millones de lejías. Un oscuro fluido salía su cuerpo.

Por fin una emoción, satisfacción, una inmensa satisfacción, dejaría el cadáver allí toda la noche, para que a la mañana siguiente todos pudieran contemplar la hazaña.

Ya podía dormir, libre de obsesiones… dormir… dormir…

Camino de la cama, mascullo las primeras palabras de la noche:

- ¡Que asco de cucaracha! Al fin la cacé -

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